
En 2010, Don Mario es secuestrado a plena luz del día. Durante su encierro, entre comida y anécdotas, conoce a un hombre que lo acompaña. Después de ser rescatado, no volvería a saber nada de él. La obra propone las redes de apoyo como respuesta a la necesidad de reconstruir una vida tranquila después de un siniestro.