
Fábulas para dormir se presenta como una instalación de sitio específico para la Capilla de Dolores del Laboratorio Arte Alameda. La pieza recupera los Libros de Lectura para uso de las Escuelas Nocturnas de Trabajadores que circularon durante la segunda mitad de la década de 1930 y principios de los años cuarenta; una serie de manuales pedagógicos diseñados por la Secretaría de Educación Pública durante el periodo cardenista, la cual destaca por sus grabados comisionados a miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.