
La exposición ofrece una nueva lectura crítica del acervo del Museo de Arte Moderno, revisando cómo se construyeron los discursos sobre el arte mexicano y la identidad nacional entre 1910 y 1950. A partir de obras emblemáticas y documentos históricos, la muestra analiza los vínculos entre arte, política, memoria e instituciones culturales en el contexto del México posrevolucionario.